miércoles, 26 de noviembre de 2008

De fuegos y senderos....

No es necesario que me lleven a otra prisión. Mi vida ya se acaba. Sugiero que me claven en una cruz y me quemen vivo. Mi cuerpo en llamas será una antorcha que guíe mi pueblo por el camino de la libertad.
Gavrilo Princip

domingo, 23 de noviembre de 2008

Cinco siglos igual...

Soledad sobre ruinas
Sangre en el trigo
Rojo y amarillo
Manantial del veneno
Escudos, heridas
Cinco siglos igual

Desamor, desencuentro
Perdon y olvido
Cuerpo con mineral
Pueblos trabajadores
Infancias pobres
Cinco siglos igual

En esta parte de la tierra
La historia se cayo
Como se caen las piedras
Aun las que tocan el cielo
O estan cerca del sol
O estan cerca del sol

Lealtad sobre tumbas
Piedra sagrada
Dios no alcanzo a llorar
Sueño largo del mar
Hijos de nadie
Cinco siglos igual

Muerte contra la vida
Gloria de un pueblo
Desaparecido
Es comienzo, es final
Leyenda perdidad
Cinco siglos igual

En esta parte de la tierra
La historia se cayo
Como se caen las piedras
Aun las que tocan el cielo
O estan cerca del sol
O estan cerca del sol

Es tiniebla con flores
Revoluciones
Y aunque muchos no estan
Nunca nadie penso
En besarte los pies
Cinco siglos igual

EL OTRO LADO DEL ESPEJO...

¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492 ? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos ? ¿Y antes que los vikingos ? Los que allí vivían, ¿no existían ?

Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos ?

¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América ? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro ? Los que allí vivían, ¿eran mudos ?

Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía ?

Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar.

Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón.

Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India.

Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia.

El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así ; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua.

El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe.

Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar.

Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver : la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente.

Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos.

En la Guayana, según sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho.

En Venezuela, según fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos.

En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas.

Anglería, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros.

El Código Negro prohibía la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones.

Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor.

Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos. Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima.

Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza.

Pero, ¿acaso existe semejante cosa ? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo ?

En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección. ¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra ?

Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro.

¿Son encuentros las invasiones coloniales ? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros ? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones ?

Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó :

- ¡Nosotros seremos cada vez más !

- ¿Con qué mujeres ? -preguntó el jefe indio.

- Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.

Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa.

Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces.

Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower.

viernes, 21 de noviembre de 2008



"La búsqueda de la libertad es la única fuerza que yo conozco. Libertad de volar en ese infinito, libertad de disolverse, de elevarse, de ser como la llama de una vela, que aun al enfrentarse con la luz de un billón de estrellas permanece intacta, porque nunca pretendió ser más de lo que es: la llama de una vela..."

Don Juan Matus, El arte de ensoñar

Así habló Friedrich Nietzche

El Estado es donde todos beben veneno, los buenos y los malos; donde todos se pierden a sí mismos, los buenos y los malos; donde el lento suicidio de todos se llama "la vida".
Allá donde acaba el Estado, empieza el hombre que no es superfluo; allí empieza el canto de los que son necesarios, la melodía única e insustituible.
Yo no os aconsejo el trabajo, sino la lucha. Yo no os aconsejo la paz, sino la victoria. ¡Que vuestro trabajo sea una lucha! ¡Que vustra paz sea una victoria! La guerra y el valor han hecho más cosas grandes que el amor al prójimo.
No vuestra piedad, vuestra bravura es la que salvo hasta el presente a los náufragos.
Que vuestro amor a la vida sea amor a nuestras más altas esperanzas; y que vuestra más alta esperanza sea el más alto penamiento de la vida.
Yo amo a los que no saben vivir sino como extinguiéndose, porque esos son los que pasan al otro lado.
Amo al que no se reserva para sí ni una gota de su espíritu, sino que quiere ser por entero el espíritu de su virtud, porque así atraviesa el puente como espíritu. Amo a todos los que son como gotas pesadas, que caen una a una de la sombría nube suspendida sobre los hombres, anuncian el relámpago que viene y desaparecen como anunciadores.

Fiedrich Nietzche en Así habló Zaratustra

Bebeagua, sacerdote de los Sioux, soñó que seres jamás vistos tejían una inmensa telaraña alrededor de su pueblo. Despertó sabiendo que así sería, y dijo a los suyos: "Cuando esta extraña raza termine su telaraña, nos encerrarán en casas grises y cuadradas, sobre tierra estéril, y en esas casas moriremos de hambre.".
Nací con la primera revuelta, insumisa, inquieta, desgreñada. Me construí a mí misma desnuda, bella, irreverente. Desde mis huesos inermes partió la primera blasfemia hacia el creador. Me negué a ser sometida, dirigida, apadrinada. Me transformé en apóstata. Fui acusada de irreligión. Fui condenada, pero mis alas eran de fénix, y en raudo abandoné las hogueras y atravesé los océanos... Vi yugos por dondequiera, calambres y hambre, parlamentos y lamentos, aprendí la desesperación. Cavé con las uñas una trinchera de sueños y me embriagué con esa pandilla de niños locos, poetas náufragos allá en España del treinta y seis... Miré a la izquierda, miré a la derecha y vi rostros sucios ocultos tras limpios uniformes, vertiendo la sangre de los pueblos en nombre de la justicia, la dialéctica y otras empalagosas quintaesencias. Y tomé la rabia, y la afilé y lancé truenos contra los tronos, enemiga de los gobiernos, enemiga de las patrias, enemiga del dolor. Abrazo al mundo, vivo y no ruego, amo; y resisto sus tiranías.

SOY LA ANARQUÍA!!!

La rebeldía es una enfermedad de la que no vale la pena curarse



El rebelde es un ser humano dándose de golpes contra las paredes del laberinto de la historia. Y que no se malinterprete; no es que se dé de topes buscando el camino que lo llevará a la salida.
No. El rebelde golpea las paredes porque sabe que el laberinto es una trampa, porque sabe que no hay más salida que rompiendo las paredes.
Si el rebelde usa la cabeza como mazo, no es porque sea un cabeza dura (que lo es, a no dudarlo), sino porque el romper con las trampas de la historia, con sus mitos, es un trabajo que se hace con la cabeza, es decir, un trabajo intelectual.
Así que, en consecuencia, el rebelde padece de un dolor de cabeza tan fuerte y continuo que olvídate de la migraña más severa.
Subcomandante Marcos